ROMPIENDO PARADIGMAS: CAMPAÑAS 2.0

Campañas 2.0

La Campaña electoral de Barack Hussein Obama II rompió los paradigmas. El inusitado arribo de un afroamericano como Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, quedará en la memoria histórica como el referente que revolucionó las reglas de las campañas políticas.

Iniciando el mensaje

Pero la historia no comienza en el final. Barack Obama también será recordado como el primer candidato presidencial que rechazó los recursos públicos que le correspondían para financiar su campaña (85 millones de dólares). En su lugar, movilizó a 3 millones de donantes, que realizaron 6 millones y medio de donaciones que lograron recaudar más de 650 millones de dólares, cantidad que además, estuvo constituida por operaciones de 100 dólares en promedio. Sólo en septiembre de 2008, el método Obama recaudó 150 millones de dólares, de los que la mayoría, ingresaron mediante servicios y operaciones on line.

El medio es el mensaje

Con el apoyo de 2 jóvenes, Ben Self y Chris R. Hughes, con una planeación, proyección y producción de 10 largos días para diseñar la campaña en línea y el sitio web “MyBarackObama.com”, y colgándose -literalmente- de servicios gratuitos de redes sociales preexistentes como “Facebook” “MySpace” y “YouTube”; Barack Hussein Obama, atrajo a millones de personas dispuestas, no solo donar dinero, sino a realizar todas las acciones necesarias para lograr que un hombre distinto, se constituyera como el presidente de la nación más poderosa del planeta.

Los 2 millones de usuarios comprometidos a cumplir con las acciones de diez tareas de promoción para “hacer una diferencia”, los 400’000 blog´s hablando del fenómeno, las 10 millones de veces que se reprodujo en todo el mundo el video “yes we can”, los 200’000 eventos de promoción y apoyo ejecutados, los 45’000 grupos de voluntarios, las más de 13 millones de direcciones de correo electrónico que se suscribieron voluntariamente a los boletines de información, con sus más de 7,000 mensajes emitidos, y las más de 3 millones de llamadas telefónicas realizadas los últimos 4 días previos a la elección; lograron que Barack Obama hiciera la diferencia.

El camino

Los datos animan a cualquiera. La lógica invita a saltar frente al monitor para replicar el modelo. “Mi  campaña online”, política, social, sentimental, económica o de cualquier tipo,  debe poder aprovechar todos los beneficios que transformaron la historia. Un par de cuentas públicas, una en Facebook y otra en Twitter; algunas fotos carismáticas con sutil retoque; un par de opiniones sobre los temas de actualidad; y el apoyo de algunos amigos para detonar la larga cadena de seguidores, y listo, a esperar resultados… Pero algo pasa. La panacea no genera los mismos efectos. Los millones apenas alcanzan las decenas. El impacto apenas impera en los amigos cercanos. Y Mi campaña online es un fiasco.

¿Por qué? ¿Cuál fue la base del éxito de la Campaña de Obama? ¿Fue acaso una gran inversión en tecnologías de la información? ¿Se debe contar con dos genios de la informática? ¿Debo rediseñar los logos, dar más retoque a la imagen? O ¿es que se necesita romper con los estamentos raciales y sociales?

No. La diferencia en Barack fue el camino, el mensaje, el anhelo, la pasión. Miente quien dice que la base del éxito fue sólo la estructura de la red o el avance de los medios de comunicación. El logro de Obama fue simplemente alinear los valores con las herramientas. Sincronizar el respeto con el método. Priorizar el escuchar antes que el hablar. El éxito, no lo hicieron los circuitos, sino las almas, los corazones, la fe, La Acción.

Cuando el mensaje refleja trascendencia, la gente anhela escucharlo y sumarse. Hoy, las tecnologías de la información nos ponen frente a una comunicación a velocidad luz. Lo que se dice ahora se puede escuchar de inmediato en todo el mundo. “El medio es el mensaje en esta aldea global” dice Marshall McLuhan. Este entorno repleto de información, esta inmensidad de datos infinitos, lo único que parecen producir es ruido. Y el ruido que algunos emisores generan, como los políticos, es molesto para muchos.

Algo que decir, algo que cambiar, algo por hacer, pasión para dar.

Obama no era ningún improvisado. Luchador social, abogado en derechos civiles, representante de minorías, sobresaliente en sus estudios y en su profesión. Con mucho en contra, como el racismo, la pobreza, la desigualdad, y un fenotipo ajeno al norteamericano promedio. Pero lo más importante en el caso Obama, es que supo descubrir un ideal que compartir, logró resaltar con un mensaje simple, los valores que convocan unidad y lealtad, generó un sentimiento de cambio y renovación. Supo transformar las desventajas en sus más sólidas fortalezas. Le dio a la gente una razón para creer, para hacer, para dar, para cambiar.

Los valiosos instrumentos 2.0, agilizaron a más del 1000% la difusión del mensaje y su penetración en el elector, las potentes herramientas de la comunicación rompieron todos los esquemas tradicionales. Pero precisamente aquí es donde se debe subrayar: Sin nada que decir, sin nada que aportar, sin ideas para renovar. Ninguna herramienta, por más extraordinaria que parezca, puede servir.

El secreto.

El Respeto, la mesura, la comunicación, la atención, la ecuanimidad, el equilibrio, la confianza, la honestidad, e incluso, el amor: Son algunos de los valores que sustentan las relaciones humanas, incluidas las que se tienden sobre redes sociales virtuales. Los pertrechos tecnológicos, no son más que medios para hacer crecer los vínculos, para mantenerlos, fortalecerlos y potencializarlos.

Asael E. Córdova

Por cierto:

De acuerdo a un estudio español, 80% de los usuarios de redes sociales no agregan a ningún político entre sus contactos por dos razones: para no ser catalogados con algún perfil político específico, pero sobre todo, porque no les interesa nada la política. (Consultora Intelligence Compass)