Apostar por las raíces

Acción Nacional

Apostar por las raíces

Alonso Lujambio, en sus ensayos sobre la historia del Partido Acción Nacional, compilados en el libro “la democracia indispensable” nos regala una pulcra crónica de la vida y obra de los más distinguidos baluartes que entre 1939 y el 2000 tuvo esta organización de carácter humanista que desde sus inicios ha tenido a bien llamarse “Partido Acción Nacional”.

De la historia de estos hombres de lucha y cambio, se conforma una tercera historia, una distinta pero consecuente, la historia de una meta: La lucha por la democracia y la dignificación de la política; así como de un mismo método: El PAN. Único partido democrático por antonomasia, complejo a la vista simplista del maquiavélico; verdaderamente sustentable; humano; trascendente; el que está más allá de la idea del poder por el poder mismo; el que busca la dignificación de la persona humana, su trascendencia. Uno que parecería o debiera estar desgastado ante las derrotas, pero que siempre ha demostrado ser crisol atemperado por el fuego de su espíritu, de sus principios fundamentales.río

Único partido al que se le atribuye una mística, la única organización política en México que sustenta todo su actuar en una filosofía, en una doctrina: en el humanismo político. Habrase visto, en México, en un país donde la política se confunde con método delictivo, una romántica institución que al puro método aristotélico y con espíritu platónico, adoptó la idea de política que también desarrollaron los filósofos Tomás de Aquino y Agustín de Hipona, que pugna por el Bien Común, efectivo en la tutela y promoción de la inminente dignidad de la persona humana y circunscrito por la solidaridad y la subsidiariedad. Muchas declaraciones y muchas ideas para pensar que el único fin del partido es alcanzar el poder para su ejercicio desde el materialismo.

Romántico o no, viene a colación la historia, los principios y el ideal de Acción Nacional en estas horas de frustración. Nada más vigente hoy, que la sentencia de Gómez Morín que reza: “Al postular la primacía de la nación, el partido pretende que se afirmen los valores esenciales de tradición, de economía y de cultura. Busca también inspirar la ordenación jurídica y política de la nación en el reconocimiento de la persona humana concreta, cabal, y de las estructuras sociales que garanticen verdaderamente su vida y desarrollo.” El como, mediante “… una acción permanente que, basada en una actitud espiritual dinámica, hiciera valer en la vida pública la convivencia del hombre integral; una postulación de la Moral y del Derecho, como fuente y cauce de la acción política, y ésta, no mero cambio de personas, sino reforma de estructuras políticas y sociales, para gestionar el bien común”.

De ahí se deriva la preminencia de la conciencia social, hito relevante de la transformación de México según nuestro fundador, aquella conciencia ciudadana que como panistas debemos despertar y que el pasado 1° de julio demostró seguir siendo nuestra tarea inacabada.

Procede revisar nuestra larga historia, las incansables luchas, nuestra capacidad de resiliencia, la habilidad para replantearnos estrategias y adaptarnos a los momentos. Somos Acción Nacional. Nada más, ni nada menos.

Volver a empezar o refundar al partido no son opciones, queda para la memoria del partido la alegoría que en algún foro reciente configuró Madero Muñoz con la que recordó a su padre agricultor, quien legó a él la pasión por la naturaleza, y por la cual recordó a su árbol de naranjo que plantado en Chihuahua, padeció hace un par de años una de las heladas mas severas que sufrió el Estado, por lo que al parecer de todos, se secó, pero que sin embargo independiente del exterior y de su apariencia, sabedor de que su fortaleza  estaba en las raíces y que a pesar de que tuvo que correr un año más y una poda severa, atendiendo a esas raíces, el fruto y la flor regresarían, y como fue, radiante hoy, rinde los frutos que la fuerza de sus raíces le permite cosechar.

El mismo Madero dijo que esto mismo debemos hacer con nuestro Partido, ir a sus raíces, el problema del Partido no está en sus orígenes, el problema está en su historia reciente, en problemas que tienen menos de 18 años, procede rencontrarnos, volver a encontrar las causas que nos mueven, del análisis que hagamos, debemos reconocer que el cuando el partido llegó al poder, tuvimos fallas en varios sentidos. El ánimo es compartir esto con todos, que se debe trazar una ruta colectiva del futuro para nuestro partido, que hoy debemos salir con un posicionamiento a partir de la reflexión, debemos hacer nuestra revisión, y los cambios necesarios en nuestra forma de funcionar, insiste que cualquiera que sea el resultado, el método es lo más importante, método democrático, incluyente e institucional.

@AsaelCordova es Coordinador de Gestión Estratégica y
Proyectos de la Presidencia del CEN del PAN.