Rompiendo Paradígmas: e-Voting / e-Democracy

E-Democracy

Introducción

Para gran parte de la humanidad, la llegada del año 2000 representaba un hito trascendental en la historia mundial, no sólo por traspasar la frontera cognitiva que suponía el cambio de siglo y el principio de un nuevo milenio, sino también por el advenimiento de un nuevo mundo, en el que la superación intelectual y tecnológica revolucionarían todo cuanto conocíamos.

Décadas atrás, el nuevo milenio era imaginado desde la perspectiva de la Odisea 2001, del control de las máquinas sobre el hombre, e incluso bajo el temor que el error Y2K colapsaría a la humanidad. Los mitos colectivos hacían suponer que la transición del siglo de las luces, al siglo de la información, cambiaría de un solo golpe la vida diaria de las personas y de la sociedad.

Aunque los cambios no sucedieron por generación espontánea, el mundo no es el mismo que fue hace 20 años: la interconectividad, la red global, la intercomunicación inmediata, el vasto soporte de medios y contenidos sobre diversos canales electrónicos, la evolución de circuitos, procesadores y dispositivos, entre otros grandes desarrollos tecnológicos, han permitido que hoy, el individuo y la colectividad, se dirijan a un destino jamás imaginado, hacia un contexto innovador, en donde la capacidad cognitiva, la libertad humana y la gama de posibilidades, personales y comunitarias, generan oportunidades que superan por mucho cualquier ideal soñado.

Con el cambio de milenio, se soñó en una nueva evolución humana, que permitiera la superación de los vicios producto de la incongruencia del pragmatismo relativista, dentro de las cuales se desprenden las grandes inequidades o injusticias del mundo y de las que se podrían enumerar una amplia lista, pero que para el presente destaca la que impide alcanzar, por principio, la democracia efectiva y su consolidación en la sociedad.

Con los elementos y avances tecnológicos disponibles en la actualidad, parece impensable que el sistema electoral de un país de más de 112 millones de habitantes, gravite en torno a un proceso falible, que se sustenta en boletas de papel, conteos manuales, y en el dispendio de un ejército humano utilizado principalmente para alimentar rudimentarios sistemas cuyas principales funciones parecieran la mera agrupación y difusión de resultados, alejados de la eficiencia y de la certidumbre.

Contexto

Tras un régimen en México que ahogó la libertad de expresión y las libertades políticas, mismo que incluso Vargas Llosa describió como “la dictadura perfecta”, la gran mayoría de los mexicanos desconfía de las instituciones gubernamentales a partir de los continuos fraudes, “la caída del sistema” en 1988, y la constante y permanente simulación en los procesos electorales de más de setenta años. Hechos que predispusieron la idiosincrasia del mexicano, hacia la desilusión de lo que por años supuestamente era la democracia, y que por ende, genera la total apatía ciudadana.

A pesar de los grandes avances de la democracia en México, el camino para su consolidación estuvo repleto de claroscuros, por lo que cualquier variable introducida en el sistema electoral genera la astuta perspicacia del votante, y el consecuente demerito de todo el proceso.

El contar con sistemas de votación robustos, eficientes, transparentes y expeditos, resultan necesidades insoslayables para contar con instituciones y procesos democráticos sólidos que brinden certidumbre al ciudadano, fomenten el debido ejercicio cívico de la política del individuo, fortalezcan a las instituciones y consoliden la democracia.

Por lo tanto, es trabajo de todos los mexicanos, pero principalmente de sus autoridades, poner actualizar el sistema electoral dotándolo de elementos que son posibles y que ya forman parte de la vida cotidiana de países con democracias más desarrolladas.

Historia del voto electrónico en el mundo

El voto y escrutinio electrónica es una realidad cotidiana de los procesos electorales en países tan diversos en cultura y costumbres como Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Estonia, Francia, Filipinas, India, Irlanda, Italia, Holanda, Noruega, Perú, Rumania, Reino Unido, Suiza, La Unión Europea, entre otros. Las herramientas y los protocolos de seguridad, brindan procedimientos ya probados, cada vez más asequibles, seguros y rápidos para realizar elecciones sólidas y confiables.

El primer antecedente de la tecnificación de las votaciones se gesta con la utilización de boletas con el sistema de selección de opciones mediante el rellenado de alvéolos, como los que se utilizan cotidianamente en la aplicación de exámenes escolares y en el llenado de formularios por opciones. Asimismo, el uso de tarjetas perforadas del tipo Hollerith, permitían un cómputo más rápido
y certero del sufragio.

Más adelante se desarrollaron dispositivos de votación directa que buscaban sustituir al papel y a la urna sellada, por máquinas de votos, en las que conforme al desarrollo tecnológico fueron variando sistemas mecánicos por sistemas eléctricos y luego electrónicos, para la selección de candidatos y cómputo de votos.

En esta etapa la urna tradicional era sustituida por un dispositivo en el que se generaba una memoria de la urna que sustituía al papel de las boletas; misma que era descargada al final de la jornada electoral para contabilizar el número de votos que cada candidato había conseguido, y que se consolidaba con las demás urnas mecánicas, eléctricas o electrónicas para conocer el resultado general de la elección.

El advenimiento de los sistemas de interconexión por redes telefónicas o electrónicas, como el internet, permitieron superar la noción de individualidad de los resultados, permitiendo que los dispositivos electrónicos para el voto, trasmitieran los resultados locales a una central de cómputo, para su conteo general.

Una vez que el internet formó parte en los procesos cotidianos y permeó en el grueso de la población, el voto por esta vía fue adoptado en diversos países en los que, mediante la integración de sistemas de validación y certificación de la identidad, permitieron la emisión válida del voto, incluso desde cualquier parte del mundo.

Obviamente la panacea para el sistema de voto y conteo aún no existe, el trabajo es cotidiano y el desarrollo continuo, pero iniciar el proceso de modernización es el paso más importante que se debe propiciar para la consolidación de la democracia efectiva en México, por medio de sistemas electorales que brinden más certidumbre a los votantes.

De esta forma, destacan los pasos que ya ha adelantado el Estado de Jalisco, mediante la adopción de tecnología, generación legislativa y desarrollo de pruebas para la implementación de urnas electrónicas en el municipio de Tuxcueca, en el Lago de Chapala, para el proceso electoral del 5 de julio de 2009, así como en el permanente desarrollo y perfeccionamiento de estas técnicas para su implementación en los procesos electorales venideros.

Seguridad y Vulnerabilidad

La mejor analogía al caso concreto, es la de la transacción financiera por medios electrónicos. A pesar de que subiste hasta el día de hoy el problema de que la transmisión de datos a través de las redes electrónicas, es susceptible de ser interceptada, las transacciones bancarias y financieras son cada vez más utilizadas, a grado tal, que el paradigma del uso del papel moneda, será sustituido por el del dinero virtual, en donde, por pura convención intelectual, se sabe que el dinero se transfiere, se acepta, se valida y se intercambia por bienes y servicios que dejan lo virtual para manifestarse en el mundo real.

Así pues, mediante el uso de mecanismos de certificación, encriptación, identificación o protección; la información se blinda y se desplaza de un lado a otro sin importar las coordenadas geográficas, transmitiendo contenidos, valores y bienes, que transforman nuestra realidad, a pesar de originarse en el mundo intangible de la gnosis electrónica.

Al ver el panorama de los sistemas financieros, resulta irreal pensar que ese mundo es exclusivo, y que el voto tiene que ser excluido. Mientras millones y millones de valores fluyen por la telaraña de la información, es irrisorio considerar que el voto puede ser robado o manipulado, siendo que con mecanismos bien específicos, trasladarse físicamente al banco más seguro del mundo se torna en un riesgo mayor, que sentarse cómodamente frente a un monitor para disponer de todos sus bienes.

En los países mencionados existen mecanismos de supervisión, verificación y protección del voto electrónico, por lo que grandes instituciones vigilan de manera previa y/o paralela la viabilidad del sistema.

Propuestas

Dadas las circunstancias históricas e idiosincrasia de nuestro país, la propuesta más viable de entre las opciones del voto electrónico, podría ser la adopción de un sistema mixto que incluya el sistema de voto electrónico, respaldado por candados documentales que soporten debidamente los elementos para la defensa e impugnación del sufragio, pero que a su vez puedan agilizar hacer evolucionar los procedimientos de emisión, computo, escrutinio y difusión de los resultados del voto: universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible.

Por principio de cuentas, manteniendo los avances de seguridad e inviolabilidad de la actual credencial de elector, es propicio modernizarla para implementar sistemas de información e identificación electrónica, como el modelo utilizado en Estonia, que potencializa la identificación del elector mediante métodos electrónicos, eliminando los errores humanos y que validan la autenticidad de la identificación, pero además, que permiten que se integren los elementos del procedimiento de la jornada electoral, ya sea, para registrar la presencia del elector, verificar su estatus en el padrón, generar la bitácora detallada de sucesos del día de la elección, etc.

Para el caso mexicano, la urna electrónica no es por ningún motivo, el modelo más viable ni el más debido, ya que la subsistencia de la boleta física impresa en papel, susceptible de ser propiamente marcada con la intención del voto, es de medular importancia, ya que el concepto del sufragio mexicano lleva implícita esa condición. Por tanto, la adopción de bolígrafos digitales con doble función, tanto de pluma con tinta tradicional, como de lectura digital para transmisión inmediata de la información, puede ser la opción más viable, ya que cumple dos funciones por sí misma: validar el voto como correcto para evitar votos nulos por errores involuntarios, y transmitir el sentido directamente al sistema electrónico para el subsecuente flujo de computo.

Para el caso, las boletas electorales del papel tradicional deberían entonces contener dos tipos de impresiones: la de todos los elementos tradicionales, propios de la boleta común; así como otra, imperceptible a simple vista, que contiene el patrón de puntos[1] que le permiten a la cámara del bolígrafo digital, reconocer el sentido del voto y emitirlo de inmediato al sistema electrónico, para su contabilidad.

Con esta opción, el elector emite su voto y lo deposita en la urna como habitualmente lo estila, mientras que el sistema a la par, genera un dato para el sistema que ya es parte del proceso, combinando así los dos modelos, para mantenerlos subsistentes como método para la resolución de conflictos electorales o para resolver y prevenir eventuales fallas o impugnaciones del sistema.

Adicional a lo anterior, el estándar ideal debería también implementar un sistema de impresión de tickets que genere un comprobante con firma electrónica aleatoria para el elector, y otro ticket para el sistema, que fuera depositado en una urna distante, para supervisión, protección y cotejo de los votos en su número y sentido, en caso de que fuera necesario. Con lo que se blindaría completamente la elección, eliminando los problemas característicos de las elecciones en México, y superando incluso las expectativas y posibilidades para los procesos electorales tradicionales.

Ingresados los datos, se debe contar con un sistema robusto de software que pueda ser auditado, probado y verificado, que compute, consolide y genere resultados automáticamente, preferentemente avalado por organizaciones, universidades y fedatarios públicos que certifiquen la veracidad de sus resultados, con posibilidad para dar seguimiento puntual a todas las etapas del proceso, para su plena transparencia.

Conclusiones

La democracia mexicana ha tardado décadas en avanzar en el camino hacia su consolidación, y la sociedad ha jugado el determinante para conseguir estos resultados, sin embargo, no sólo son las instituciones democráticas o de gobierno las que deben fortalecerse para dar mayor certidumbre a los ciudadanos, sino que también sus procesos deben aprovechar el desarrollo tecnológico de la humanidad y tener como base elementos que ya son cotidianos y pueden derivar en una plena confianza para las partes involucradas.

La historia democrática del país deja ver una desconfianza natural a los cambios repentinos y más tecnológicos, ante la amenaza del retroceso a los abusos de poder y medidas de corrupción que se vivieron en tiempos anteriores; sin embargo, la democracia debe fortalecerse día con día y basar su consolidación en la evolución, confianza y compromiso de todos los actores políticos de la sociedad.

Los sistemas de votación propuestos, son sólo algunas opciones de la gran gama de posibilidades a las que los mexicanos estamos dando la espalda, y que además, darían cabida a que la prerrogativa del voto pudiera ser verdaderamente ejercido, no sólo al interior de nuestras fronteras, sino incluso reconociendo el derecho a los más de 20 millones de connacionales que viven en Estados Unidos, para que ejerzan su voto. Reduciendo además cualquier posibilidad de los fraudes electorales.

De esta manera, México podría ser innovador en materia electoral como lo ha sido, y debería buscar mecanismos electrónicos electorales, que demuestren que así como logramos la transición democrática en el año 2000 sin sobresaltos sociales, a pesar de las expectativas, de igual manera somos capaces de evolucionar hacia sistemas que fortalezcan y consoliden la democracia a través del aprovechamiento de la tecnología, lo que no sólo reduciría gastos a largo plazo sino que dejarían ejemplo internacional de civismo y calidad social.

Asael Córdova es Coordinador de Gestión Estratégica y
Proyectos de la Presidencia del CEN del PAN.

Anuncios